Como quizá hayas leído en el sobre mí, soy un devoralibros. Me encanta leer, y en particular me encanta leer sobre temas de ciencia.

Creo que los libros divulgativos, en todas las ramas, y en particular en física, deberían ser lectura obligatoria para cualquier persona interesada en la cultura. A mí (y sé que a muchos otros) me ayudaron a decidir qué era lo que quería estudiar. Y creo que ese papel lo seguirán cumpliendo siempre a la perfección. Si yo me topo con alguien que no sabe de cierto tema y busca aprender, no lo dudo: le recomiendo uno de esos libros que tanto me fascinaron a mi en su día. Libros como “El universo en una cáscara de nuez” o “Historia del tiempo” son los libros perfectos para abrir la mente a un mundo nuevo y encontrar motivación (o documentales como “El universo elegante”, que no solo hay buen contenido en papel).

Pero este tipo de contenido tiene un problema; y es que leído uno, leídos todos. ¿Cuántas veces no habrás visto el ejemplo de un reloj compuesto por un fotón rebotando entre espejos, viajando en una nave, y cómo de aquí se deduce la dilatación temporal? ¿O cuántas veces no habrás escuchado la metáfora de que el espaciotiempo se puede entender como una malla elástica que se deforma por la masa de los cuerpos que se encuentran en ella, siendo la atracción gravitatoria el resultado de la configuración geométrica que adopta en consecuencia?

Y no me malinterpretéis, estos ejemplos están geniales. Para alguien que no sabe nada del tema, es lo mejor que le puedes contar. Sobre todo si ese alguien no quiere seguir profundizando después. Y es que, como el propio Stephen Hawking escribe en los agradecimientos de “Historia del tiempo”:

Alguien me dijo que cada ecuación que incluyera en el libro reduciría las ventas a la mitad. Por consiguiente, decidí no poner ninguna en absoluto.

En cierto modo, parece que hablar de manera profunda y clara sobre ciertos temas en ciencia sea un tabú.

¿Problema? Cada vez más personas están interesadas en explicaciones profundas. Explicaciones que no se dejen nada en el tintero. No quieren leer una y otra vez las mismas metáforas con ligeras variaciones. Quieren retos. Y a este respecto soy un optimista: creo que casi todo el mundo es capaz de entender un tema de manera más técnica, aunque es cierto que necesita de cierto proceso previo de aprendizaje y de un gran tiempo posterior de digestión. Pero la sensación tras entender algo sabiendo que no se ha simplificado para ello es incomparable.

No solo de ecuaciones vive la física, y estoy convencido de que aun sin ellas se pueden divulgar conceptos abstractos sin necesidad de mentir. Pero como decía Galileo: “El Universo está escrito en lengua matemática”. Así que en este blog seguiremos al genial físico y matemático británico Roger Penrose cuando escribe:

He llegado a la conclusión de que lo que tengo que decir no puede transmitirse razonablemente sin cierta cantidad de notación matemática y la exploración de genuinos conceptos matemáticos.

Incluso tenemos físicos patrios suscribiendo esta idea, como Eduardo Battaner:

De usted lector, sólo sé que no es un analfabeto científico. Supongo que no es de aquellos que, aun poseyendo una cultura humanística considerable, se achantan ante una simple fórmula. […] Una simple formulita es más expresiva que cien páginas.

Y por todo lo anterior, el nombre elegido no podía ser otro que Física Tabú, la física que algunas veces se ha tratado como un tabú. En este blog pretendo aportar mi granito de arena en la divulgación de la física para las personas que quieren profundizar, que quieren retarse y demostrarse que son capaces de entender conceptos avanzados sin necesidad de estudiar una carrera entera, percibiendo la belleza que hay en ellos.

Si alguna vez te has sentido identificado con lo que has leído aquí, o en general te apetece aprender sobre todo tipo de temas de física tratados sin tapujos, quédate, porque creo que te gustará 🙂